ECONOMÍA CENTRAL
(original)
.Por Jnfranaya
Nos encontramos viviendo en una época en la que la cultura ha dejado de ser valiosa, intelectual, original.. apreciable.
Años atrás no todas las personas tenían acceso a la cultura y no porque estuviera destinada para sectores en específico, aunque así lo pareciera, pero en realidad no era un tema de interés en toda la población. Se creía que sólo las clases sociales de “alta” tenían la capacidad de apreciar correctamente las obras artísticas, motivo por el cual éstas no causaban interés en los sectores más bajos.
Para aterrizar un poco en este tema, me gustaría citar a Umberto Eco, y su libro “Apocalípticos e Integrados”, en el cual menciona que no todas las personas pueden ver a las obras de arte de la misma manera; lo que a unos les parece algo fantástico a otros puede parecer sin sentido o muy usual. También hace mención de las personas que están en contra de la propagación de la cultura en todos los sectores de la población, llamándolos “Apocalípticos”; los integrados son aquellos que están a favor de que la cultura pueda estar al alcance de todos, para que de este modo la sociedad pueda adquirir una mejor educación.
La situación actualmente se ha agravado, porque de ser un sector casi marginal, la industria cultural se ha convertido en el centro de la nueva economía. Somos testigos de la mercancía cultural que día con día se encuentra en las calles y podría parecer que está bien que se maneje de esa manera porque está al alcance de más personas, pero la cuestión es... ¿La propagación industrial de la cultura sigue considerándose “cultura?
Es ahí donde entra la opinión de cada uno de nosotros ante esta cuestión que, indudablemente ha causado mucha polémica entre las personas. ¿De qué lado estamos?, ¿somos fieles seguidores de la actual “economía central”?, ¿la cultura sigue teniendo el mismo objetivo que hace un siglo atrás?...
Nuestro país es sin duda un blanco fácil para la compra de tantos productos industriales, aparentemente “culturales’, las tendencias sociales nos encaminan a adquirir más y más mercancía sólo por el hecho de que se convierte en una moda adquirirlos, pero en realidad no nos interesa conocer a profundidad y con detenimiento a la cultura, mientras estemos en sinfonía con los demás todo parece estar de maravilla.

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